martes 19 de enero de 2010

De Noche en Santiago: En La Gárgola




Estamos en el barrio Brasil, en calle Maipú, donde reflorece uno de los sectores más bellos de la ciudad; esa que era caminable, cercana, de vecinos y amigos. Donde abundan pasajes con cuidadas casonas de inicios del siglo pasado. Cuando las obras públicas eran para cien años y no había cables que nublaran la vista pues todo iba bajo tierra...


La entrada es no antes de las 23:00 hrs., previa reserva. Eventos que se dan cada 3 ó 4 meses y de cuyo acontecimiento nos enteramos por las amistades y el pequeño mundo. Hacemos hora en el restaurante francés vecino y contiguo, con un Sauvignon Blanc helado y un paté de la casa que incita a la salivación.




A las 23:15 entramos a La Gárgola. En el lugar, una ecléctica y variopinta pléyade de personas arriba por goteo y se dispersa entre los 3 pisos habilitados a público, recorriendo pasillos y habitaciones, con muestras de ropa y joyería en venta, salas decoradas con muebles de diseño, comedores, sillas, arrimos, cuadros y esculturas originales.




Pisos de madera en listones, raídos por el tiempo en un barrio centenario de Santiago. Luces y sombras. Temperatura ambiente agradable y en aumento, baja humedad.



Nos vamos sorprendiendo en cada rincón con los detalles, con los cambios de iluminación, con los ventanales que dan vista hacia el patio interior y cada ángulo aborda una nueva narración de lo que ahí comienza a ocurrir.


Terrazas interiores y otras moriscas que dan al exterior, mirando al poniente y al crecimiento de la ciudad.


La suave -a estas alturas- música de fondo, ambienta e insinúa lo que está por venir. El bar se abre y sin miramientos ni complicaciones bebemos en vasos plásticos transparentes. Lo simple amigado con lo esencial.



A eso de las 01:00 hrs. aparece un personaje enmascarado que tras su mímica arremete con palabras para presentar a Susu, una mujer candidata en cuerpo masculino. Una performance básica pero que al menos concentra la atención sobre el escenario y dispone los ánimos hacia lo que viene. Por ahora hay sorpresa y risas. El ánimo general es de expectación y descubrimiento.

 



Y aparecen en escena:  Les Balayeurs du Désert  (banda sonora de Royal de Luxe y La Pequeña Gigante) y su nuevo proyecto, Los Bombom, con cuatro chilenos en el casting y un repertorio amplio y diverso.





Se tomaron el local por asalto. Con tonos variados, destreza musical, ritmos que iban desde una cumbia con vientos hasta un blues del bayou, con tintes de rock y pinceladas de poesía y música pascuense. Perfecta mezcla para el ambiente. Grandes voces, actuaciones y desplante de las tres mujeres chilenas y del líder Michel Augier, que con la guitarra y la armónica sintonizaba las aproximaciones musicales de unos y otros.



El lugar se transformó en una fiesta. Desde todos los pisos la gente asomada, bailando, aplaudiendo, disfrutando. Y nosotros entre ellos, siendo unos más.



Tras el fin de la actuación, los DJ`s apartados tras el vidrio, como viendo el mundo en vitrina, hicieron su aparición y con una mezcla que personalmente no vivía hace mucho, nos hicieron bailar y trompear hasta pasadas las 05:00 am en una noche para recordar.



Las sorpresas en las calles de Santiago no paran de aparecer. 
Sólo hace falta circular y ver.

jueves 7 de enero de 2010

Cápsulas Noticiosas en Cuartos



Noticiero en cuartos:


Que Dakar queda en América,
que en política todo se trata de apoyos,
que los grandes soportan a los chicos,
que de artes y partes vive la ciudad.


Que el aporte a De Gavardo fue injustificado y excesivo,
que el Chaleco es un monstruo,
que no lo era tanto,
que volvió a serlo.


Que el Tatán se enojó por la tarjeta,
que a Fre le robaron la "i",
que fue a buscarla donde el halcón,
que la encontró en Melipilla donde su amigo.



Que el regreso de González será la salvación,
que la Presi es todopoderosa,
que ahora somos todos amiguis,
que del Nico ya nadie se acuerda.

Que la bomba sexy era bisexual,
que la ex andaba celosa,
que la obligaron y era mentira,
que la bomba igual explota.

Que a la Presi la aprecian todos,
que el 81% es querendón,
que la oposición anda feliz por la vida,
que ni la maratón 24h salva al Titanic.

Que renuncia la Ministra,
que se suma al comando,
que renuncia otra Ministra,
que suma y no se une al comando.

Que los rayos X en aeropuertos,
que se espantan algunos,
que celebran otros,
que a la larga de nada sirve.

Que la huelga en el Norte se acabó,
que los autos también se acabaron,
que el IPC fue negativo,
que nadie celebra nada.

Que el Metro inaugura estaciones,
que las cintas están con alta demanda,
que la franja no la ve nadie,
que sólo la ven los que huyen de El Hormiguero.

Que la Tonka no se debió haber ido,
que si que no que igual,
que el Halcón salga al rescate,
porque al otro difícil que lo saque.

Que al festival de Cine A,
que al festival de cine B,
que al festival de teatro a mil,
que por qué todo en enero???


martes 5 de enero de 2010

En la Isla de la Fantasía




La mar calma y la decimotercera Luna Llena de 2009. 31 de diciembre.
La Luna Azul, bañando nuestra celebración del fin de un año y el inicio de otro.











Entre los cerros de Matanzas, en un oasis en la ladera, con sólo el mar, las rocas y el viento a nuestra vista iluminada en azul.


Soy nuevo en el entorno y las 00:00 horas me parecen irreales.
Mis abrazos y deseos son sinceros y a la vez vacíos, pues acá no tuve historia.


En contraparte, la historia la comenzamos a escribir desde cero, arrojándonos a la esperanza de comenzar desde la nada, pues todo será más.




De lo Social y Natural


Entre la música festiva y mi silencio interior, me veo bailando y brindando.
Atento al horizonte claro y lejano, al abismo inmediato del roquerío, al viento envolvente que me transporta al día siguiente.


No tengo cobertura telefónica y con ello me aíslo involuntariamente de los míos.
Sin anclas, sin quererlo, a la deriva del encuentro frontal con la novedad.
Y poca luz, solo Luna. Luna Azul.

1 de enero 2010

La Playa extensa recorrida en vehículo se hace corta y resbalosa.
Llegamos a cubierto del viento, donde todos los amantes de Eolo preparan sus equipos para desafiar a las olas.

En medio de este grupo particular de bendecidos con la libertad que solo dan la perseverancia y suerte unidas, soy el testigo improbable e independiente del acecho a las aguas.

Grupos humanos. Compartiendo en torno a un solo tema. Generando raíces y ramas, conexiones e historias desde un solo punto en común. En este caso, los “Kyters”.



Sol, mar y viento. Mucho viento. Y los Kyte flameando mar adentro cual aves con lastre, con sus navegantes disfrutando de envidiada libertad, vuelos largos, saltos cortos, control del caos.

En este grupo las mujeres, parejas y amigas, permanecen al sol, fuera del viento.
Dominando al nórdico Njörd, en su alrededor todo es calma.
Los niños juegan. Los perros ladran, se huelen, se pasean y buscan la sombra
Y yo.

Y camino solo contra el viento hacia el sur.

Recorriendo la interminable playa entre el furioso oleaje y los paredones del quiebre de la tierra. Sólo colores siento y el ruido del vendaval silencia todo lo demás.


Van dos días de playa con el sol intenso sobre nosotros como respondiendo un desafío a la Luna llena; no hay vacíos. El viento llena los espacios y circula a nuestro alrededor.

Camino ahora hacia el norte, entre las aguas y las dunas y la vista quita el aliento.



El viento arrastra la arena y la arroja con violencia,
y entre hidalgos y tozudos no desviamos la ruta,
algo cegados, algo sentidos,
vemos en la cima un futuro y lo perseguimos.




El Río y el Mar


Otro día. Otro encuentro.


En La Boca, donde el río Rapel choca con el mar y las aguas se mezclan y la sal y la espuma cruzan el dulce y helado cauce del calmo río.









Una lengua de tierra es testigo de la mezcla, y desde ahí, cada oleada salada y onda dulce son vistas y oídas en primer plano.




El viento acá sopla libremente. Fuerte. Templado.

El sol no alcanza a calentar lo suficiente para contrarrestar el efecto del viento.


La piel se eriza y me lanzo al trote hacia el sur bordeando el mar.

A mi encuentro una familia sencilla mariscando piures y caracoles que luego se Irán en sopa y empanadas...




El camino ha sido largo y me detengo ante el encuentro con la Luna en la Tierra.
Agua en la Luna.









No hay belleza más allá de lo que nos detenemos a percibir.
En la Isla de la Fantasía, donde todo está y nos espera.



lunes 4 de enero de 2010

La Belleza en la Primera Madurez



En el silencio del día, cuando todo se acalla,
y el único sonido es el constante palmoteo de los recuerdos.

En el parque soleado hay un solo banco a la sombra.
Un único banco sombreado entre tantas bancas disponibles.
Todas dispuestas al sol. Quemantes.
Caminar hasta la única sombra y aquietar el fragor del quemante sol.
Nada más que hacer. Nada que mirar. Nada que pensar.

Y emergen las presencias de las impresiones recientes.

Bellezas sobre los cuarenta afloran por doquier.
Puede que el gusto cambie o la apreciación se amplíe.
Más parece, sin embargo, verdad aquello de la mujer madura,
que alcanzando ya su plenitud y seguridad, trasunta desplante y soltura,
dejando en evidencia un halo de misterio y cordura que atrae cual abeja reina al panal.

Mientras más veo y escucho, más siento su presencia.
La juventud es un parámetro sobrevaluado y sus características mal entendidas.
La piel tersa pero tensa, nada tiene que hacer compitiendo contra algunas arrugas y pliegues bien llevados, reflejo de experiencias y vivencias.
El pudor e inocencia de la adolescencia no necesariamente se pierde, sino más bien muta a la sobriedad y al desparpajo controlado, a la sabiduría y autocontrol del cuerpo propio y el de la pareja.

Mujeres en su primera madurez, jóvenes de espíritu, libres, abiertas y sin traumas.
De esas que afortunadamente forman mayoría.
Mujeres...

En el silencio del día, cuando todo se acalla,
y el único sonido es el constante palmoteo de los recuerdos.

jueves 24 de diciembre de 2009

En la Hora de Recuentos



Circulaba por mis barrios de infancia, alrededor de una de las pocas plazas, cuando los días eran largos y la energía interminable, y nos movíamos libremente en bicicletas simples e iguales, de día y de noche, sin temores. Y los partidos de fútbol cuadra contra cuadra se hacían en la calle o en los sitios eriazos que por entonces eran usuales...

Recordaba las casas de los amigos, los juegos y entretenciones, veía las calles y pasajes de los vecinos contra los que en ocasiones jugábamos y también peleábamos. Eran peleas de minutos, terminadas luego compartiendo un jugo en sobre y un pan con mantequilla.

Esperábamos atentos aunque no pendientes al heladero que haciendo sonar su campana anunciaba su llegada en su carro y corríamos a las casas en busca de las monedas para el helado de agua o el chocolito.

Los vecinos éramos unidos. Sin necesidad de conocernos, ni hablar, ni saber de nuestras propias vidas, anhelos, problemas o deseos. Bastaba ser vecinos y compartir la vivencia del barrio, los juegos callejeros, las rutinas y horarios.

Eran tiempos en que el camino al sur, de una sola vía, exigía el manejo atento. Adelantar una fila de camiones en una recta finita; camiones que cercenaban la vista y limitaban la visión del futuro inmediato, era un constante desafío. Lograr pasar la caravana abría un mundo de nueva visión, que duraba hasta la siguiente, en un interminable peregrinar que hacía de los viajes verdaderas aventuras.

Me parece increíble recordar vivencias de más de 30 años. Tengo 41 y la sensación de un segundo vivido. Un largo y variado segundo. Compacto y amplio. Donde todo cabe y nada ocupa. Como los recuerdos, que mezclados con la imaginación funden y confunden pasado y sueños, vivencias y deseos.

Cuando a fin de año repasamos lo reciente y proyectamos los deseos propios y los de terceros que amamos;
Cuando llega la hora de sacar las cuentas, hacer las sumas y tratar de concluir algo;
Cuando la ilusión y desilusión se tienden a confundir;
Cuando asumimos que el pasado ya pasó y el futuro aún no llega…
Vale la pena darnos otro segundo para tomar la distancia y ver en perspectiva que lo vivido fue lo elegido, y las consecuencias fueron producto de esas elecciones, y las experiencias fueron sólo ganancias. Todas.


Al lector anónimo, a mis amigos, mi familia, mis amores, mis sueños…

A todos, mis mejores deseos de un año lleno de vida y sabias elecciones.


lunes 21 de diciembre de 2009

Cuando las cosas cambian



El 9 de noviembre pasado, en mi post La Edad de la Decadencia, escribí algo acerca de mi experiencia de ese día en El Barril (http://www.elbarril.cl/).
Para ser justo, ahora reseño una nueva y bastante diferente pasada por el lugar.

Fue el viernes recién pasado. Tocaban los Ball Breaker (http://www.ballbreaker.cl/), banda tributo a AC/DC, y de las buenas.

El lugar ahora era un hervidero de bikers, Harley boys para ser más preciso. Cuarentones y cincuentones con el bolsillo lo suficientemente amplio para financiarse el sueño de rebeldía evocado a través de la decoración particular de sus motos y, sobre todo, por la curiosa costumbre de disfrazarse de gringos sesenteros, furiosos y pandilleros, mucho cuero negro, chaquetas sin mangas, cadenas brillosas, pañuelos floreados a la cabeza, lentes oscuros en la noche, entre otros mañosos guiños a “Buscando mi destino”…. Y por supuesto, sus acompañantes, cuando las había, también ataviadas à-la-mode...

Pero más allá de los disfraces y su impersonalización, lo que se veía era un grupo masivo de veinteañeros disfrutando de un show que, comentarios aparte, bien valía el desenfreno y el entusiasmo.

Los Ball Breaker hicieron de las suyas, personificando a la cuasi perfección hasta los gestos, poses y costumbres sobre el escenario de los ya míticos y de reciente y sentida visita fallida, AC/DC.


(El comentario musical propiamente tal lo guardaré para otra ocasión. En todo caso, a quienes no los hayan visto, tienen razones más que suficientes para hacerlo, entre otras, la difícil tarea de emular a Angus Young de manera formidable y la quizás más difícil misión de conseguir dos vocalistas de la talla y tipo de Bon Scott y Brian Johnson. Y los Ball-b lo logran con creces).



Con esto, mis perdones al lugar. Lo cual prueba, como siempre lo hacen las excepciones, que juzgar es siempre equívoco si no se tienen las pruebas suficientes.

El punto es… ¿cuándo se tienen pruebas suficientes? Cuando se cree así por convencimiento o cuando ya no se nos ocurren nuevas formas de obtener nuevas pruebas?

(Por otra parte, terminado el show, los bikers rajaron sonorizando y ensordeciendo el ambiente con sus escapes de ruido patentado y del espacio se apoderó la pachanga que se hizo sentir con furia, con lo cual nuestro propio escape fue también furioso y veloz. Debía hacerse antes del punto de contagio. Haberse quedado habría sido un epílogo cruel para una noche Full-Of-Rock).



Y entonces, queda abierta la pregunta.

jueves 17 de diciembre de 2009

Vivencia de Futuro

En la ausencia.
Borrando la memoria de corto plazo,
sólo viven verdades sinápticas,
borrando la percepción del intelecto,
queda sólo la creatividad del momento.

Apatía.
Inmunidad a los eventos externos.
Indiferencia a los sentimientos.
Bloqueo de emociones.
Acción por omisión y reacción.
Voluntad limitada, resquebrajada, opacada en el silencio.

Traición.
A los deseos.
Expectativas, sueños, propios y ajenos.
Rendición.

Lucha interior.
Ficción o realidad.
Camino de una sola vía, sin vuelta atrás.

No hay recorrido conocido sino sólo el transcurrido.
No hay futuros posibles, más sólo deseados.

Cuando el calor arrecia y la luz encandila,
cuando la energía se disipa y malgasta,
cuando el fin de año avisa del hito que en sí nada importa,
y despertamos a ratos, y en la sombra y en silencio nos guarecemos y refrescamos,
buscando para los días por venir, lo que no hayamos en los días que pasaron.

Encontrar algo cierto que seguir,
perseguir el instinto,
dominar la ansiedad,
cabalgar la pasión,
encausar las rabias,
generar nuevas fuerzas,
y mirar mucho más allá de la razón y el corazón combinados.

Imaginar con la mirada de otros y vivir con la emoción propia.


viernes 4 de diciembre de 2009

Otra noche... Fragmentos

El martes pasado fue de noche en la isla.



Con luna llena y un improvisado asado provisto por B. y producido por D.
En la radio Futuro sonaba un especial de The Wall de Pink Floyd.
Con esta escena de fondo se dio una nueva dinámica nocturna...

Los perros juguetean a nuestro alrededor. Algo persiguen.
Recorren los alrededores polvorientos de la Isla. Se detienen.
Circulan y vigilan sigilosamente, al acecho.


Siempre vuelven y se reunen en torno al calor de los hombres al fuego.
Sólo la hembra se abstrae de lo que ocurre. Como si no le afectara o no lo notara. Ella vive su propia realidad, ajena.

Suenan Scorpions y luego AC/DC.

La carne se ha asado con rapidez y no sólo nosotros lo notamos. Los perros, aunque siempre guardando distancia prudente, se acercan tímidamente en busca de un trozo de alimento al instinto. Quedan felices comiendo grasa y otras mezclas. Y vienen a por sus caricias.


Suena Black Sabbath. Y luego Iron maiden.

Pronto el único sonido que se escucha a mi alrededor es el movimiento de la maleza por el rocío de mis jugos internos. Desechos en el jardín.

Son las 00:49
Comienza el juego.
B. aparece con el arco e improvisa unos tiros a 20 metros hacia el blanco.
Suenan los Red Hot Chili Peppers y el sonido de las flechas al golpear alrededor del blanco es seco, potente, sonoro, algo perturbador en el silencio de la noche. Una noche en que a diferencia de otras, todos los alrededores permanenecen ausentes.

B. nos explica la técnica precisa a utilizar para el uso del Arco y Flecha. La forma de agarrar el arco, de situar la flecha, de agarrar la cuerda, de estirar un brazo y contraer el otro, de apoyarse en un punto fijo, de mover sólo un extremo, de apuntar intuitivamente, de soltar los dedos con suavidad y dejar que la inercia haga el resto.

B. realiza sus cinco lanzamientos. Paso a paso. Movimientos precisos y explicados.
D. será el siguiente. Parte al interior en busca de preciado líquido...

Tomo el arco, sin flechas, y practico la postura, la sensación de mantener la tensión precisa; se siente cada tendón y cada músculo de los brazos, la espalda, el cuello, las piernas.
En medio de esta tensión es increíblemente difícil mantener la dirección.
D. aún no vuelve.
Sitúo una flecha e intento en primera instancia y el golpe suena seco, fuerte, contra los alrededores del blanco. No distingo en la penumbra de la luz de luna el curso que siguió mi lanzamiento ni el resultado concreto del mismo. Sólo se siente el sonido de la flecha rompiendo el espacio que le antecede, abriéndose paso por entre el aire y luego penetrando en su destino.

Lanzo con algo de mejoría mis siguientes 4 tiros y a la larga mi sensación de liberación de energía es abrazadora. Fueron sólo 5 lanzamientos y noto el agotamiento muscular que a la vez es placentero.


Y entonces el barrio despierta. La interferencia de una vecina justificadamente iracunda por los sonoros ruidos ambientales nos obliga a suspender la entretención y virar hacia el interior; físico y emocional. D. se queda sin lanzar y su frustración es evidente y comprensible.


El silencio al interior.
Lamentando el corte de inspiración.

Soy el único que le encuentra razón a la vecina. B. y D. argumentan que no era para tanto.
Yo insisto en que cuando la calidad del sueño se ve interrumpida, en particular en horarios generalmente aceptados como propios para el descanso, quien es sacado de sus derechos sociales tiene todo mi respaldo para reclamar por los mismos.

Y nos quedamos rastreando fragmentos de la memoria bajo el influjo hipnótico de "Like I've Never Been Gone" de Robert Plant, "Layla" de Eric Clapton, "The Pusher" de Steppenwolf y emprendo la retirada con "Sultans of Swing" de Dire Straits.

Y sólo quedan fragmentos.


jueves 3 de diciembre de 2009

Colgando los Botines


A raíz de algunos comentarios bienintencionados, he decidido no publicar más en este sitio el reporte deportivo de los lunes. Sólo si hubiere interés, evaluaría la contramedida.


Consecuentemente, cuelgo los botines periodísticos...
Y será hasta un nuevo amanecer en el pseudoperiodismo amatauer deportivo...

Hasta la vista...




lunes 30 de noviembre de 2009

Mis Caminatas por Santiago: Variaciones de primavera



Tres días y más.
Momentos.


Son las 11:00 de la mañana de un día lunes. Un día soleado y ventoso.

Mujeres delgadas ataviadas de arreglos y combinaciones coloridas caminando a través del parque de las esculturas en Providencia.

Indiferentes, seguras, hacia un destino definido y con el horario controlado.

Circulando desde el auto en movimiento en su misma dirección y en sentido contrario, las imágenes pasan rápido, sin definición y aún así algunas se retienen. Sus movimientos. Su frecuencia y cadencias.

Sigue la gente que cruza mi vista.

Circulando por Pedro de Valdivia.

La luz pasa por entre las hojas de la arboleda que cubre la avenida y su adoquinada calle y me oculto en las sombras avanzando y frenando evitando la radiación.

Es un torrente de sensaciones imparable. Escribo cruzando Santiago.

Ahora es de tarde y retomo el ritmo de la vida a pie, donde más cosas ocurren y si lo permitimos, más cosas vivimos. Es miércoles.

Irarrázabal acechado por el calor. 

El vapor caliente se eleva desde las aceras y dificulta la respiración. Cientos de transeúntes que vienen y van; cargados de pesos, bolsos e historias, maletines y traumas.

Corren para alcanzar el bus a su destino y vociferan contra todo y contra todos los que se crucen. Ropajes diversos, preparados para toda eventualidad, ante la diversidad del cambiante clima.

Yo sólo observo y camino y me hago invisible ante los gritos y los ruidos ensordecedores del tráfico, las bocinas, los motores.

Sábado de mañana frente al Museo Nacional de Bellas Artes.


Sentado a la sombra en el Parque Forestal enojado con el mundo por la falta de tino. Un gritón circense anuncia por altoparlantes sobreexplotados a diestra y siniestra la gratuidad de la invitación a los pasantes a ver y oír el ruido de cumbias y reggaeton que un candidato le regala al pueblo tapando con ello el escenario majestuoso y escaso de naturaleza que este espacio nos regala. No se oyen los pájaros ni el riego siquiera.


Por suerte está el Museo; y luego de recorrerlo arriba y a los lados, me encuentro con una exhibición en el subterráneo de Gordon Matta-Clark, hijo de Matta con quien me volví a asombrar dos pisos más arriba. El leitmotiv de su hijo, o al menos en esta exhibición, es “Deshacer el espacio”. Desde ya, una propuesta diferente, sugerente e impresionante. No lo suficiente empero para contrarrestar el frío aire irreal que a mis púberes acompañantes complica por lo inesperado e intenso.

Caminamos entonces por Ismael Valdés Vergara hacia el Emporio la Rosa, tras cruzar por entre el puesto ferial donde el mismo candidato oferta ahora asesoría legal gratuita…

El barrio invita. El Parque espera.
Enamorados ataviados de negro revolcándose abrazados, ausentes o exhibicionistas, o ambos. Trotadores arrastrados por sus perros. Pequeños canes con rostro roedor lamiendo a sus amos en agradecimiento por la no discriminación.
El Emporio, cual almacén de barrio un domingo en la tarde, está lleno. Nos quedamos.


Merced hacia el poniente y nos detenemos ante un pintor que obstruye el paso mirando hacia el sur.


J. Victorino Lastarria está de fiesta. Pintores por doquier con atriles metálicos y oxidados plasman su impresión de lo que ven, lo que sienten, lo que piensan, como mejor pueden.


Un cuentacuentos llama la atención de los extranjeros que pasean por el lugar sin entender palabra de lo que oyen, vitrineando entre libros usados y anticuarios, entre la curva calle observada por edificios con balcones que podrían ser una calle más de una Europa renacentista imaginaria.

Todo el ambiente es calmo y festivo. Hasta el trabajo parece relajo.
Y me siento a descansar y observar.

Domingo por la mañana. La Dehesa.

Ya no está la otrora heladería simple y tradicional en el Portal La Dehesa. En su reemplazo pusieron un café. Otro más. Esta vez, de origen extranjero. A pasos está también la sucursal del Emporio y todo indica que repetirse el plato en este escenario es sumamente disonante.

Otro tipo de consumismo, templo alternativo de la imagen y las posturas, de la levedad de las miradas, la indiferencia de las voces, la falsa autosuficiencia. No da más que para un café en otro lugar, unos jugos, y figurar cual cera de un inexistente Madame Tussaud santiaguino.

Y llega la noche en la terraza.

La luna gibosa creciente a cuatro días de llena ilumina el entorno. Las nubes transitan hacia el oriente, surcando el cielo formando y reformando escenas. El haz azulado traspasa las capas húmedas dando a luz arcoiris consecutivos en un halo concéntrico semejando un vacío luminoso.

Se escucha claro el río y el aire fresco precordillerano del Arrayán. Pasa el agua golpeteando entre las rocas, arrastrando piedras, llevando sedimentos y mensajes e historias desde río arriba. Ecos de otros, oídos y no escuchados.

A. Escribo con lógica emocional, dentro de contextos en ocasiones demasiado amplios.
B. Está bien. Es Inteligencia perceptual. Más allá de la Inteligencia emocional. O más acá.
A. Se entiende, entonces?
B. Efectivamente, permite ser entendida por la atención racional.
A. Qué alivio…

Claro de Luna.
No es el piano de Beethoven el que suena, sino el cielo el que se descubre e ilumina escenas imposibles.

A. Poesía y racionalidad.
B. Dos caras de una misma moneda, de muchas caras.

Silencio.
Suena el río. Se siente la brisa.


Y ahora se ven los cables eléctricos y transformadores en el poste frente a mi terraza. Son un cable a tierra y son las 23:19.